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Historia, memoria y simbolismo de la Semana Santa de Ayacucho

Reseña del libro “Historia, memoria y simbolismo de la Semana Santa de Ayacucho” del historiador Nelson Pereyra (2021).

Publicado: 2023-03-27

Reseña del libro “Historia, memoria y simbolismo de la Semana Santa de Ayacucho” del historiador Nelson Pereyra (2021).

El libro del historiador ayacuchano y docente de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (UNSCH), Nelson Pereyra, constituye una aproximación y una introducción a la historia, tradición y memoria de la Semana Santa ayacuchana. El libro fue publicado por el Fondo Editorial de la UNSCH, el diciembre de 2021. Consta de 106 páginas, 21 fotografías, 3 gráficos y 2 tablas.

Contenido.

El libro está divido en tres capítulos. El primer capítulo aborda la “historia de la Semana Santa de Ayacucho”, rastrea el génesis de la Semana Santa huamanguina en la colonia, en el siglo XIX y durante la primera y segunda mitad del siglo XX. El segundo capítulo describe la Semana Santa ayacuchana: las procesiones, las celebraciones de la Pascua, intenta explicar las características y la organización del ritual en torno a la Semana Santa. El tercer y último capítulo, intenta analizar y describir las diversas representaciones durante la Semana Santa, tales como las andas, dosel, choclos y flores, desde un enfoque teórico sobre el ritual, símbolo y la memoria.

1).- En el primer capítulo el autor presenta, de forma sintética, panorámica y didáctica, el desarrollo de un ritual que en cierto modo proviene de la época colonial, pero que se transformó estructuralmente entre los siglos XIX y XX al relacionarse con la dinámica económica y social de la región de Ayacucho, con los cambios introducidos por la modernización y la globalización.

Para el autor, la celebración fue instituida en Huamanga bajo la influencia de los tres primeros Concilios Limenses y traído por los españoles. Sin embargo, en la Semana Santa colonial prevaleció la liturgia sobre las manifestaciones de piedad popular. No obstante, con el pasar del tiempo, la Semana Santa habría traído un momento de reestructuración del orden social y de integración social adecuada para los sectores marginales: el poder eclesiástico se preocupó y empezó a normar las procesiones.

Durante los últimos decenios del siglo XX la Semana Santa fue transformada en atractivo turístico y con un Pascua Toro que llega a opacar la celebración religiosa. La Semana Santa aparece en estos primeros decenios del siglo XXI como un gran espectáculo que aglutina manifestaciones sacras, profanas, recreacionales y hasta lúdicas, en las que los turistas tienen cabida y protagonismo, al igual que fieles y mayordomos. Para el autor, son las consecuencias que la globalización genera en una fiesta religiosa convertida en atractivo turístico, en una región que en el resto del año no ve turistas en masa y agoniza porque no cuenta con minería o industria significativa.

2).- A través de una descripción detallada de la celebración durante la Semana Santa, el autor presenta los tres grandes ritos que él denomina, las cuales se conjugan y culminan en una simbolización del más importante misterio de la fe cristiana: pasión, muerte y resurrección.

La Semana Santa colonial fue reestructurada a mediados del siglo XIX, cuando el rito se relacionó con los circuitos de ferias ganaderas que culminaban en la feria del cerro Acuchimay, en la ciudad de Ayacucho. Entonces, se le agregaron nuevas procesiones, como las del Domingo de Ramos y Viernes Santo, más actividades sociales y hasta lúdicas como el Pascua Toro, que en el fondo reflejaban las transformaciones de la economía y sociedad regional. Para el autor, la fiesta reflejaba los cambios que experimentaba la región, derivados de la producción de ganado, trigo y aguardiente para el mercado y de la aparición de una élite de terratenientes que proclamaba el liberalismo y criticaba a los caudillos militares. Fueron estos terratenientes quienes subvencionaron procesiones como la de Jesús Nazareno o la del Viernes Santo. Al mismo tiempo, los arrieros y viajeros se convirtieron en protagonistas de la feria de Acuchimay y en mayordomos de la Pascua de Resurrección.

En el segundo capítulo el autor describe las procesiones o las marchas solemnes que los fieles realizan en torno a un ícono religioso durante los días de la Semana Santa, por ejemplo:

“El Sábado Santo la población participa de la feria de Acuchimay, del Pascua Toro o del armado del anda de Pascua de Resurrección o Trono Watay. En la noche, celebra la víspera de la Pascua en la Plaza Mayor, observando el estallido de los artefactos pirotécnicos, bailando al compás de la música interpretada por las bandas o tomando ponche con aguardiente.
Al día siguiente, en la madrugada, sale la procesión del resucitado. Cuando la pesada anda, cargada por más de 500 varones, traspasa la puerta de la Catedral, la imagen se eleva lentamente hasta aparecer por completo en su cima. El ‘truco’ depende de un sencillo mecanismo que hace que la imagen descienda y desaparezca dentro del anda para reaparecer poco después en una espectacular versión del significado de la Resurrección, que impresiona a la multitud apiñada en la Plaza Mayor de la ciudad (foto 9). El anda recorre el perímetro de la explanada, entre el tañer de las campanas, la quema de chamizos y la fantasía de los fuegos artificiales. A la cabeza van los mayordomos, llevando los símbolos del ritual, y sus colaboradores que ostentan traje formal: vestido de gala, terno y corbata.” (Pág. 55 y 56).

3).- El tercer capítulo es un tratado teórico sobre rituales y simbolismo en el campo de la antropología en contraste sobre la Semana Santa ayacuchana. Desarrolla un bosquejo de interpretación del componente simbólico que las procesiones y demás celebraciones a partir de las observaciones etnográficas realizadas entre 2008 y 2015, de las entrevistas a sacerdotes, mayordomos, umas, cereros, colaboradores y fieles; es decir, sus principales protagonistas.

Aspectos importantes y débiles del libro

El autor sugiere que, para conocer adecuadamente la Semana Santa, debemos distinguir la liturgia, la piedad popular y la religiosidad popular. Es decir, la Semana Santa ayacuchana está llena de manifestaciones religiosas y culturales: ceremonias con las que los fieles celebran el misterio de Jesucristo, que culmina en su muerte y resurrección. Para el autor existe una liturgia de la Semana Santa, simbolismo y religiosidad popular: “la religiosidad popular imita o prolonga el misterio de la liturgia; en otras, las creencias populares mezclan liturgia con elementos paganos o supersticiones”. En ese sentido, el autor considera a la liturgia y a la celebración popular de la Semana Santa como un gran rito. La Semana Santa expresa un drama social.

¿En qué consiste este “Gran rito” o “Drama social” según el autor? En Semana Santa ayacuchana se puede encontrar varios elementos que se conjugan para estructurar un gran rito por niveles o estratos sociales y normativos: una liturgia oficial que se celebra al interior de los templos, a continuación, aparecen las procesiones que representan los relatos del Evangelio sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Estas manifestaciones sacras correlacionan y ordenan el espacio profano y la sociedad local en un tiempo especial anunciado por la explosión de un cohete o una bombarda, por ejemplo. Para el autor, la Semana Santa contemporánea articula diferentes manifestaciones de la cultura popular, como las andas tronco-piramidales que evocan al Apu o Wamani, o las cenefas de cera de los tronos que se convierten en ofrendas para contrarrestar la carencia de recursos y lograr la producción de la tierra en un momento especial del ciclo agrícola. La Pascua requieren de personas y de una organización social compuesta por mayordomos, colaboradores o aynis, umas, cereros, hermandades, instituciones e invitados. Un quinto nivel, compuesto por los peregrinos, viajeros y turistas se suman al ritual como protagonistas espontáneos o curiosos observadores: desde los campesinos que participan en la feria de Acuchimay y en la noche celebran la víspera de Pascua, hasta los turistas que llegan para gozar del Pascua Toro. A través de sus manifestaciones, los ayacuchanos expresan su angustia por la pobreza de la tierra; solicitan la intercesión del Dios cristiano y del Wamani andino y renuevan su fe y esperanza en un mejor futuro. Al mismo tiempo y a través del rito reconstruyen simbólicamente la historia de la región y el ordenamiento jerárquico del espacio local y de las relaciones sociales. Tal parece que el autor reduce a simple deducción dicotómica el rito de la Semana Santa, que, según él, busca atenuar la escasez de tierras y controlar la correspondiente desazón (por ello las ofrendas contienen objetos simbólicos como andas y adornos de cera) que se ofrecen al Dios Cristiano y a las montañas sagradas como ofrendas para lograr la producción y productividad de las tierras en un momento clave del ciclo agrícola. Sin embargo, a partir de los planteamientos de Juan Carlos Estenssoro (2003) y Tom Zuidema (1989) que ofrecen entender la primera evangelización del Perú y Huamanga y lucha de los indígenas para ser reconocidos como cristianos, podemos sugerir que el ushnu Inka representado en anda, bien podría darnos luces sobre el proceso de dominación, adaptación y sincretismo ideológico, es decir, el ushnu no sólo con funciones de ofrendas, sino como un lugar ceremonial antiguo, presente en la actualidad. La Semana Santa colonial bien podría haber adaptado y acogido la liturgia y las manifestaciones de piedad popular, y no como señala que durante la colonia prevaleció la liturgia. No solo se evocan al Apu o Wamani, sino que el ushno/anda es la continuidad.

Por otra parte, el autor retoma el planteamiento de la Semana Santa con orígenes coloniales. Sin embargo, precisa que “la Semana Santa colonial fue otro tipo de fiesta religiosa, circunscrita a las características políticas y sociales del período virreinal y a la intencionalidad evangelizadora de la Iglesia colonial, reinventada en un período posterior”. Como resultado de su proceso histórico, la Semana Santa ayacuchana reúne tres ritos distintos, pero al final, convergen en la Pascua de Resurrección, como la fiesta más importante de esta parte del país.

El autor presenta un libro metódico y perspicaz, que consistió en la revisión de viejos manuscritos e impresos de los archivos Arzobispal y Regional de Ayacucho, del convento de San Francisco de Asís y el Archivo General de Indias. Acude al uso de métodos y técnicas de las disciplinas de la antropología y la historia a través de las fuentes archivísticas, la memoria y la tradición de los actores. Así, para el autor la Semana Santa consiste en un proceso de conmemoración de la historia local y la construcción de una identidad mestiza.

El libro demuestra que los preparativos para la Semana Santa inician, incluso meses antes, y terminan meses después. Por ejemplo, “El miércoles siguiente, en el Trono Paskay, el cerero y sus ayudantes retiran del anda los adornos de cera… el domingo de Octava de Pascua, fiesta de Cuasimodo, mandan celebrar una misa y ofrecen un agasajo a sus colaboradores… hasta el 29 de junio”.

Bibliografía

Estenssoro. J. C. (2003). “Del paganismo a la Santidad. La incorporación de los indios del Perú al catolicismo, 1532-1750”. PUCP.

Zuidema. T. (1989). “El Ushnu”. En Reyes y guerreros. Ensayos de cultura andina. FONCIENCIAS.

Ferias y circuitos de Semana Santa


Escrito por

GUIDO CHATI

Historiador y Antropólogo. Autor de artículos y libros sobre historia, antropología y política (Libro: De quién es la tierra, 2019).


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